lunes, 22 de agosto de 2016

Domingo XXI del tiempo Ordinario

San Roque
Santuario de San Roque venerado en
San José Detpo. Sta María Catamarca Argentina
ENTRONIZACIÓN DE SAN ROQUE A SU CAMERÍN.

Buenas tardes hermanos. A la luz del evangelio de la palabra de Dios que hemos escuchado, hoy nos encontramos clausurando las festividades de San Roque para ponerlo en el lugar de donde nosotros lo encontramos.
En el evangelio vemos que el Señor nos habla de varias maneras sobre nuestro destino después de ésta vida en la tierra. En una oportunidad describió la puerta del cielo como estrecha, angosta y difícil, y la del infierno como una puerta ancha, amplia y fácil. Por supuesto nos recomendó que nos esforzáremos nosotros para entrar por la puerta angosta que lleva al cielo.
 Los seres humanos nacemos, crecemos y morimos, de hecho nacemos para morir. Nacer a la vida verdadera, para nacer a ésta vida, hay que entrar por la puerta angosta.
Nuestro destino para toda la eternidad queda definido en un instante mismo de nuestra muerte, en ese mismo momento nuestra alma que es inmortal se separa de nuestro cuerpo e inmediatamente es juzgado por Dios, en lo que se denomina y conocemos según el catecismo de la Iglesia Católica el Juicio Particular, el cual consiste en una iluminación instantánea que el alma recibe de Dios mediante la cual ésta, salva su destino para la eternidad, según sus buenas y malas obras. Nosotros no podemos escapar a las palabras del Señor y en base a ellas seremos juzgados: si dimos de comer al hambriento y de beber al sediento, si recibimos al extranjero y vestimos al desnudo, si dedicamos tiempo para acompañar al que estaba enfermo o prisionero, igualmente se nos preguntará si ayudamos a superar la duda que hace caer en el miedo y en ocasiones es fuente de soledad, si fuimos capases de vencer la ignorancia en la que viven millones de personas, sobre todo los niños privados de la ayuda necesaria para ser rescatados de la pobreza, si fuimos capases de ser cercanos a quien estaba solo y afligido, si perdonamos a quien nos ofendió y rechazamos cualquier forma de rencor o de odio que conduce a la violencia, si tuvimos paciencia siguiendo el ejemplo de Dios que es tan paciente con nosotros y si encomendamos en oración a nuestros hermanos y hermanas. En cada uno de éstas más pequeños, está presente Cristo mismo, su carne se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llogrado, flagelado, desnutrido para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos, lo asistamos con cuidado. No olvidemos hermanos las palabras que decía San Juan de la Cruz “en el ocaso de nuestra vidas seremos juzgados en el amor”. Jesús nos dice que para llegar al cielo hay que esforzarse, “esfuércense por entrar por la puerta que es angosta y aprendan que la puerta del cielo es angosta y que muchos trataran de entrar al cielo y no podrán”. Es importante reconocer la misericordia del Señor que se manifiesta y se ha manifestado en éste tiempo de San Roque. San Roque ha sido misericordia, misericordia expresa en el Señor entre nosotros, por eso es conveniente advertir lo que hemos escuchado en la segunda lectura, en la lectura de la carta de los hebreos “hermanos si nuestras obras no son acorde a las obras de misericordia que el Señor nos pide, escuchemos la corrección del hermano y tratemos de andar por el buen camino para entrar a la vida eterna como lo dice Jesús”.
Así en la segunda lectura hemos escuchado “es verdad que toda corrección en el momento de recibirla es motivo de tristeza y no de alegría, pero más tarde hermano, entiende, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ellos. Por eso que recobren el vigor las manos que desfallecen, las rodillas que flaquean, avancen por un camino llano para que el resto no caiga sino que se salven.
San Roque ha sido un tiempo de misericordia por el cual ciertamente nosotros, como reza la primera lectura, podemos llegar a ofrendar al Señor en recipientes verdaderamente puros.

Entren por la puerta angosta, porque la puerta ancha y el camino amplio conducen a la perdición y muchos entran por allí. Angosta es la puerta y estrecho el camino que conducen a la salvación y pocos son los que entran por él, o sea que según éstas palabras de Jesucristo es fácil llegar al infierno y muchos van para ella; y es difícil llegar al cielo y pocos llegaran allí. El cristiano ciertamente pervive en ésta tierra y ciudadano del cielo, salimos de Dios y volvemos hacia Él, necesariamente nosotros salimos de la misericordia y volvemos a Él por su misericordia, por eso un cristiano tiene que ser misericordioso y en ésta enseñanza la Iglesia no puede hacer más que repetir la misma cosa a sus hijos “sean misericordiosos como lo es el Padre”. Las obras de misericordia no solo hacen bien a otros, nos hacen bien a nosotros, transforman el corazón. No son un adorno en la vida de los cristianos sino que hacen a la esencia de nuestra fe, nos identifican con Cristo, es el camino marcado por Jesús y el que recorrieron los santos como el caso de nuestro santo Roque.
Pbo. Luis Lopez
Rector del Santuario de San Roque- Prelatura de Cafayate.

martes, 16 de agosto de 2016

Festividad de San Roque

San Roque
 Santuario de San Roque- Prelatura de Cafayate
San José, Santa María Catamarca Argentina
Foto: L.Y. Q.
Una vez más nos convoca San Roque en esta su fiesta patronal, y con un especial énfasis en esto trescientos años de la creación del pueblo de San José...
San Roque nos convoca a interiorizar profundamente el sentido del Evangelio en el capítulo 25... "cada vez que lo hicieron o no lo hicieron con esos mis humildes hermanos, me lo hicieron o no me lo hicieron a mí"...
¿Sabremos identificar nosotros las pestes de nuestro tiempo que atentan contra la vida y que nos invita San Roque a tocar estas pestes con nuestras manos, para que el mal no prospere, para que no permitamos que lo malo se difunda entre nosotros? ¿Podremos identificarnos con San Roque, hoy aquí en San José, a trescientos años de su fundación, herederos de una rica tradición, en esta Patria nuestra, en esta Iglesia nuestra? Ojalá que así sea.
Homilía de monseñor José Demetrio Jiménez, obispo de la Prelatura de Cafayate en el Santuario San Roque y parroquia San José de pueblo homónimo (Santa María-Catamarca).
                                             Escuchar homilía completa

lunes, 15 de agosto de 2016

Asunción de la Virgen Marìa, Madre de Misericordia


 EVANGELIO San Lucas (1,39-56): MEDITACIÓN

En este día celebramos a la virgen y su asunción al cielo y a la queremos contemplar como Marìa, ella que es la Madre de la Misericordia. María es la Madre del perdón en el amor y en el amor perdón. Brota del amor misericordioso de Cristo y lo manifiesta. Y Marìa está al servicio de la Misericordia de Cristo. Es lo que recordamos y hoy vivimos.. Por que?.. Por que contempla la situación de la humanidad por el pecado original y ofrece la única solución posible
: la redención centrada en la pasión y muerte del Señor. La misericordia es la constante  de la vida de Jesucristo. Recordemos al paralitico, le ofrece la sanación del alma y del cuerpo. Confía en el Único Hijo, sus pecados le son perdonados. Igualmente la mujer hemorroísa, hija, tu confiaste... tu fe te ha salvado...y quedó sana la mujer desde aquel momento.
 En la cruz nos ofrece la gran solución : Padre perdónales por que no saben lo que hacen...Y entonces abre las puertas del cielo al buen ladrón gritando: hoy estarás conmigo en el paraíso.
María, la sin pecado original es objeto preferencial de la Misericordia de Cristo, por ella, es privilegiada y excepcionalmente redimida, ella es la Inmaculada  Concepción.
María objeto preferencial de la Misericordia de Cristo por que es también la llena de Gracia, llena de toda la gracia necesaria para ser la Madre del Dios. Madre Virgen, por que es madre de Cristo, Madre de Misericordia. por que es madre de Cristo.
 María  es Madre de Misericordia desde el misterio de la encarnación, la gran Misericordia del Verbo que se hace hombre al creador del corazón de maría por obra del Espíritu Santo.
María es Madre de Misericordia proyectando su amor sobre Cristo en la Cruz, con ternura de madre, lo sigue proyectando sobre la iglesia, cuerpo de Cristo y por lo tanto sobre nosotros pecadores.
María es Madre de Misericordia, que perdona a Pedro, quien niega a su hijo; también a Judas el traidor y a los que crucificaron al Cristo. Pensemos que ella respira con su  hijo: Padre perdónales...
María nos ofrece la Misericordia de Cristo y siempre nos orienta hacia Él.
María es el camino del perdón, no dejemos de tomarlo en cuenta, por eso nos conduce a la confesión, nos conduce a la Eucaristía. Acostumbrados todos a contemplar los misterios del rosario, reconocemos que el rosario es camino de oración para alcanzar misericordia de Cristo y experimentamos el amor misericordioso de la Madre. En maría, triunfa la Misericordia por eso es privilegiadamente asunta al cielo, en cuerpo y alma y coronada como Reina y Madre de Misericordia. Hermanos recibamos la Misericordia Maternal de María en nuestra vida.
P. Luis Lopez
Rector del Santuario de San Roque

domingo, 31 de julio de 2016

Domingo 18 ° del tiempo ordinario cilo "C"


Del evangelio de Lc 12, 13-21

Este domingo nos presenta una reflexión que no siempre está presente en la conciencia humana: la vanidad, la fragilidad de los bienes y de las situaciones. Su ignorancia causa lo que el Papa Francisco llama “la idolatría de la riqueza”. Es obra de misericordia, no física sino espiritual, ayudar a ver esta verdad y lograr una orientación espiritual de la vida de nuestros hermanos.
En su camino hacia Jerusalén, Jesús es abordado por alguien que no le pide conocer la voluntad de Dios o acercarse más a Él, sino por alguien preocupado de una herencia. Jesús responde “misericordiosamente”; se detiene a “abrir los ojos y enseñar al que no sabe” cuáles son los tesoros que no se acaban. En su respuesta, tal y como lo citó en la Sinagoga de Nazareth (El Espíritu está sobre mí para “abrir los ojos de los ciegos”) el Señor no condena al “materialista” que lo aborda, se vuelve maestro suyo, le orienta, tal y como deben hacer sus discípulos hoy, inmersos en una cultura sin consideración del mañana espiritual y necesitada de testigos de aquel “Amar a Dios sobre toda las cosas” y no hacer de los bienes “dioses concretos que no sacian la sed humana de felicidad”.
Este Evangelio es engañador para quien lo lee superficialmente: ¿es malo tener grandes cosechas? ¿es malo construir graneros donde guardarlas? Nada de eso. Cristo elogiará siempre a los hombres sagaces y prudentes. El problema está en el alma. El desdichado protagonista de la parábola invita al alma a descansar, a dejar todo esfuerzo porque tiene todo lo suficiente para vivir. Cristo está refiriéndose en estas líneas a la eterna tentación de todo pueblo y toda persona que alcanza cierto nivel de bienestar: creer que ya no necesita de Dios por tener cubiertas las necesidades corporales.
Acumular, comprar, buscar el placer… es el afán prioritario de nuestra cultura. Señor Jesús, frecuentemente me encuentro contemplando las cosas buenas de este mundo, pero no como medios sino como un fin. Necesito tener claras mis prioridades: Tú, primero, y luego todo lo demás, según me lleven hacia Ti. Dame la sabiduría para saber que la vida es corta y debo vivirla sólo para Ti
 Pbro. a. JOSÉ CASIMIRO TORRES
 

jueves, 28 de julio de 2016

¿Dónde està tu hermano?




                                   Video gentileza de la Comisión Nacional de Comuniaciones

domingo, 24 de julio de 2016

Domingo 17° durante el año

De la lectura del santo evangelio según San Lucas (11,1-13):

El evangelio narra que un día Jesús había madrugado porque quería orar a solas. Los apóstoles salen a buscarlo y lo encuentran concentrado con su padre. Al volver, no hacen otra cosa que pedirle: “enséñanos a rezar”. Quizás nos preguntemos ¿para qué rezar? Si Dios sabe mejor que nosotros lo que nos hace falta
 Nuestra oración no consiste en Pedir sólo pedir. Necesitamos mentalizarnos que sin Él nada somos.
Oración es alabarlo y agradecerle todo cuanto nos ha dado, empezando por la vida, la fe…Oración es ponernos dócil y confiadamente en sus manos. Oración es tomar conciencia de que así como Él es con nosotros, nosotros debemos ser con nuestros prójimos, tal como Jesús enseña que si no perdonamos de corazón, no esperamos perdón de Dios. La oración del Padre Nuestro más que una fórmula para memorizar es la divina receta de la vida diaria.

Pongámosla en práctica!
                                                                            Pbro. Roberto Aguirrez